La firma KPMG ha estrenado su nueva sede danesa en Frederiksberg, Copenhague, proyectada por el estudio 3XN.

El edificio combina oficinas y espacios comerciales y busca resolver una cuestión especialmente interesante en una sede corporativa de gran tamaño: cómo favorecer la colaboración entre departamentos sin perder privacidad, capacidad de concentración y confidencialidad.

Un edificio con forma de trébol

La planta se organiza como un trébol de tres hojas. Esta geometría permite dividir un programa de grandes dimensiones en áreas de trabajo más manejables y, al mismo tiempo, reunirlas alrededor de espacios comunes.

En planta baja se incorporan usos comerciales con la intención de aportar actividad al entorno inmediato y evitar que la sede funcione como un edificio corporativo completamente aislado de la ciudad.

La fachada de piedra natural clara y la fragmentación del volumen ayudan además a reducir visualmente la escala del conjunto y a relacionarlo con los edificios residenciales y de oficinas próximos.

Tres atrios para conectar a 1.700 personas

En el interior, cada una de las tres piezas se organiza alrededor de un gran atrio iluminado naturalmente. Estos vacíos funcionan como referencias espaciales y permiten que la luz llegue al corazón de las plantas de oficina.

Los atrios son similares, pero no idénticos, facilitando la orientación dentro de un edificio de gran tamaño.

Una serie de pasarelas atraviesa además estos espacios y proporciona recorridos directos entre departamentos. No son únicamente un elemento visual: reducen desplazamientos y favorecen los encuentros cotidianos entre personas que trabajan en áreas distintas.

La arquitectura se utiliza como herramienta de organización: recorridos más cortos, mayor contacto entre departamentos y espacios comunes capaces de favorecer la colaboración.

Luz natural y eficiencia energética

El proyecto fue registrado dentro del programa europeo GreenBuilding y plantea distintas estrategias destinadas a reducir el consumo energético.

El consumo anual previsto se situaba en un máximo aproximado de 68 kWh/m², frente a los 90 kWh/m² establecidos entonces como límite por la normativa danesa para este tipo de edificios.

La iluminación artificial se regula en función de la presencia y de la cantidad de luz natural disponible. La fachada también responde a la orientación: la proporción de vidrio varía y se incorporan protecciones automáticas para controlar la radiación solar y evitar sobrecalentamientos.

La ventilación se regula además mediante sensores que controlan la concentración de CO₂ en el aire interior.

Agua y movilidad

La estrategia ambiental no se limita al consumo eléctrico. El agua de lluvia se recoge y reutiliza para el riego del parque exterior, diseñado también para retener parte del agua en lugar de conducirla directamente a la red de saneamiento.

La movilidad forma parte igualmente del proyecto. La sede dispone de aparcamiento cubierto para unas 700 bicicletas, conexión con la red ciclista y cargadores para vehículos eléctricos en el aparcamiento subterráneo.

La proximidad de la estación de Flintholm completa una localización especialmente bien comunicada mediante transporte público.

Arquitectura como herramienta empresarial

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que KPMG planteó desde el principio la arquitectura como una inversión vinculada a la propia organización de la compañía.

Los espacios abiertos favorecen el contacto entre equipos, mientras distintas áreas de reunión permiten mantener la confidencialidad necesaria en el trabajo de una consultora. La arquitectura intenta resolver simultáneamente colaboración y privacidad.

El edificio demuestra así que una sede corporativa no es únicamente el lugar donde se colocan puestos de trabajo. Distribución, recorridos, luz, confort ambiental y espacios comunes pueden influir directamente en la manera en que funciona una organización.

Y es probablemente ahí donde aparece el verdadero valor añadido del proyecto: hacer que arquitectura, funcionamiento empresarial y sostenibilidad formen parte de una misma estrategia.

Celia Méndez para Bfresh

KPMG Headquarters · Frederiksberg, Copenhague · 3XN Architects · fotografías: Adam Mørk.