Google, el rey de los motores de búsqueda, lidera todos los rankings de internet. Sus ingresos lo sitúan entre los más poderosos del mundo, tiene niveles muy altos de productividad y sigue creciendo… ¿Cuál es el truco?
¡Se han superado!, pensé al ver en la web de Office Snapshots la oficina de Google en Israel. El gigante no solo se caracteriza por innovar en internet, sino que también lo hace en la concepción de sus espacios de trabajo.
Como contenedor de los 8.000 m² de oficinas eligieron la emblemática Torre Electra de Tel Aviv, en la que ocupan ocho plantas. Una de ellas, entera, está dedicada a la segunda incubadora tecnológica, en la que pretenden ayudar, en cada ciclo de actividad, a 20 empresas start-up.
La cultura laboral de Google es singular: la gente trabaja, obtiene excelentes resultados y, por si fuera poco, está satisfecha en el terreno personal. ¿Cómo es esto posible? Conocer algunas pautas de su modelo laboral ayuda a comprender por qué son así sus espacios de trabajo.
La compañía se caracteriza por el trabajo por objetivos. Los Googlers —así se autodenominan sus empleados— tienen libertad para decidir dónde y cómo realizar su trabajo.
La flexibilidad horaria es vital. No se trata de llegar el primero ni de «calentar silla»: lo realmente importante es hacer las cosas bien.
Organización horizontal. A diferencia de organizaciones verticales, como por ejemplo Apple, cualquiera puede enviar un correo con una idea. Hay jerarquías, pero no formalismos; el trato es entre iguales.
Fomentan la creación de espacios de relación y colaboración, en especial comedores. Una tediosa reunión que duraría horas puede resolverse en una charla cotidiana. Los Googlers de Tel Aviv pueden elegir entre tres restaurantes tematizados.
Llevar traje no es sinónimo de seriedad y mucho menos de trabajo bien hecho. En Google es realmente difícil encontrar a alguien con corbata, por importante que sea su cargo. El hábito no hace al monje; la seriedad de Google se ve en sus resultados.
Otro eje para motivar la creatividad es mantener la mente relajada. Jugar una partida de billar o recibir un curso de cocina pueden, sin querer, ser actividades generadoras de ideas. Se fomenta la satisfacción personal y por ello no es raro ver Googlers que acuden al trabajo con sus hijos o mascotas.
Empresas españolas, como por ejemplo Telefónica, ejecutan también estas prácticas.
El modelo de gestión del tiempo, creado por el presidente Eric Schmidt, indica que para mantener un alto rendimiento no se puede obligar a los empleados a trabajar todo su tiempo en las tareas diarias. Para ejecutar esas tareas solo es necesario el 70 % de su tiempo, mientras que el 20 % del tiempo laboral puede y debe emplearse en el desarrollo de proyectos de interés personal, siempre que estén vinculados con Internet. El 10 % restante debe emplearse en cualquier otra cosa.
No se trata de ser originales, sino de brindar las mejores condiciones posibles para lograr el máximo potencial de los trabajadores.
Hay medidas que cualquier empresa puede aprender de la filosofía Google. Una de ellas es que no siempre se puede invertir midiendo el retorno de la inversión, porque estimular la creatividad es algo que se ve con el tiempo.
Innovar es pensar, hacer, equivocarse, rehacer y volver a hacer. Google es especialista en esto: saca al mercado productos beta, los mejora o los retira sin prejuicios si no son lo suficientemente buenos.
El espacio de Google fue diseñado por el equipo suizo Camenzind Evolution, en colaboración con los arquitectos Setter Studio y Yaron Tal.
El proyecto se realizó mediante la utilización de estrategias de sostenibilidad, incorporando aspectos de eficiencia energética y uso de energías alternativas. Se encontraba a la espera de recibir la certificación LEED Platinum, la categoría más alta del sistema LEED.
Celia Méndez para Bfresh
Fotografías: Itay Sikolski · vía Office Snapshots
Fuentes consultadas: El Financiero El Webmaster · 10 verdades sobre Google