En una época en la que los viajeros, incluidos los mochileros, son cada vez más exigentes, comenzaron a surgir nuevas formas de alojamiento: los hostels o albergues de diseño.
La idea era sencilla: disfrutar de una experiencia agradable, cuidada y bien localizada sin gastar más de lo necesario. El bajo precio dejaba de ser incompatible con el diseño, la tecnología o unos espacios comunes capaces de enriquecer la estancia.
Generator Hostel Londres · diseño de The Design Agency.
Generator fue uno de los ejemplos de esta nueva generación de alojamientos. Además de habitaciones y dormitorios compartidos, incorporaba espacios de encuentro y una programación que podía incluir excursiones, exposiciones, actividades o clases de yoga. El alojamiento dejaba así de limitarse a proporcionar una cama para convertirse también en parte de la experiencia del viaje.
Superbude II Hostel · Hamburgo · diseño de Dreimeta.
El concepto se alejaba de la imagen tradicional de las pensiones y los albergues urbanos. Se trataba de proporcionar un alojamiento sencillo y asequible, pero prestando mucha más atención a la calidad del espacio y al diseño, además de incorporar servicios y equipamiento tecnológico propios de establecimientos de categorías superiores.
Los espacios comunes adquirían además un papel fundamental. Cocinas, cafeterías, salones y zonas de estancia dejaban de ser espacios secundarios para convertirse en lugares de relación entre viajeros.
U Hostels · C/ Sagasta 22, Madrid.
Más que una cuestión puramente estética, estos establecimientos anticipaban una forma diferente de entender el alojamiento urbano: invertir menos en formalismos y más en ubicación, diseño, servicios compartidos y experiencia del usuario.
Celia Méndez para Bfresh