Este blog acompaña a Bfresh desde 2008. Durante casi dos décadas hemos ido compartiendo proyectos, referencias, noticias y muchas de las cosas que nos interesaban alrededor de la arquitectura. Después de una etapa con menos actividad, queremos volver a utilizarlo y, sobre todo, hacer que refleje mejor lo que hacemos hoy.
No queremos borrar lo anterior. Forma parte de nuestra historia y también de una manera de mirar la arquitectura que ha ido cambiando con el tiempo. Hay contenidos que siguen teniendo interés y otros que pertenecen claramente al momento en que fueron publicados, pero todos forman parte del recorrido del estudio.
Con el tiempo también ha cambiado nuestra forma de trabajar y de entender los proyectos. Hoy nos interesan más todas esas cuestiones que aparecen cuando una idea tiene que convertirse en algo real.
También queremos aprovechar este espacio para compartir parte de lo que ocurre durante el desarrollo real de los proyectos y que muchas veces es lo más interesante: decisiones, ajustes e imprevistos que forman parte del proceso y que rara vez se ven desde fuera.
La idea es bastante sencilla: mantener lo que este blog ha sido desde 2008, pero hacerle sitio también al Bfresh de ahora.
Seguimos hablando de arquitectura, pero también de todo lo que hace posible que un proyecto llegue a funcionar de verdad.
Ley 1/2020, de 8 de octubre, por la que se modifica la Ley 9/2001, de 17 de julio publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM)
La Comunidad de Madrid modifica la ley del suelo para agilizar los procedimientos administrativos y reactivar la actividad urbanística tras los efectos del bloqueo durante la pandemia. Las normativas, sin embargo, siguen siendo las mismas. Tanto la OMTLU como la OAAE seguirán siendo de aplicación. Como novedad desaparece la comunicación previa como medio de control urbanístico y se sustituyen algunas licencias, hasta ahora obligatorias, por declaraciones responsables (DR) cuyo control urbanístico será posterior. La medida trata de incentivar la inversión al tiempo que agilizar los plazos, sin embargo deja dudas en lo que se refiere a los criterios de interpretación de la ley.
Permiten iniciar las obras desde el mismo día de su presentación, sin perjuicio de las labores de comprobación e inspección, no obstante en ningún caso podrá entenderse que la ejecución de las obras sean contrarias a la legalidad urbanística aplicable. El interesado podrá comprobar la viabilidad urbanística mediante una consulta previa y las declaraciones responsables serán objeto de control posterior por parte del Ayuntamiento.
Se establece un plazo de 6 meses para el inicio de las obras y de 1 año para su finalización desde la presentación. Estos plazos son prorrogables una sola vez por un nuevo plazo no superior al inicialmente previsto previa solicitud expresa del interesado antes de la finalización del plazo inicial.
Cabe destacar que los procedimientos de licencia o declaración responsable ya iniciados continuarán tramitándose con la normativa del momento de su presentación.
La entrada en vigor de la modificación se estable tras 20 días de su publicación en el BOCM. Eso es desde el 4 de noviembre de 2020.
Se establece un plazo máximo de 3 meses para la resolución. Transcurrido este plazo sin resolución la solicitud se entenderá desestimada por silencio administrativo. Se regula la posibilidad de otorgar autorizaciones parciales cuando las obras presenten complejidad pero si tenga clara la viabilidad geométrica del conjunto. Para el inicio de las obras, una vez concedida la licencia conforme al proyecto básico, será suficiente ha presentación de una declaración responsable en la que se manifieste que el proyecto de ejecución desarrolla al básico y que no introduce modificaciones sustanciales al inicialmente autorizado.
Pintar, alicatar, sustituir sanitarios, renovar la instalación eléctrica, cambiar una cocina o cambiar el suelo de una vivienda son obras que no requieren licencia ni presentar ninguna documentación mientras que no se altere la distribución (tirar tabiques), elementos de fachada (cambio de ventanas) zonas comunes, elementos estructurales y/o el edificio tenga algún tipo de protección en cuyo caso sí que será necesaria la preceptiva licencia de obras o en su caso la declaración responsable.
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Nadie llega a Fogo por casualidad. Un lugar perdido en medio del océano. En medio de la nada. El Squish forma parte de una serie de 6 refugios, diseñados por Todd Saunders, para la Fogo Island Arts Corporation , creada en 2011 por la filantrópica empresaria Zita Cobb, la cual, creyente en el potencial, cultura y valores de su tierra natal, decide invertir su tiempo y dinero en un ambicioso proyecto de rehabilitación económica de la isla.
La economía de Fogo, basada en la pesca, había colapsado en los años 60 debido a la sobreexplotación pesquera. El mundo de Cobb se había derrumbado pero ella se propuso crear uno nuevo. Los proyectos de Saunders contaban con una única condición: tenían que ser construidos por los habitantes de Fogo, usando materiales y técnicas tradicionales que, de otro modo, estaban condenados a la desaparición.
La caridad no es sostenible Para mí, lo más importante es optimizar la comunidad.
El refugio, formalmente rígido y atrevido, contrasta con la arquitectura vernácula tradicional. Se sitúa en "en el borde" del océano, en una zona especialmente rocosa en la que se puede experimentar, sobre todo con tormenta, la fuerza del océano. Se trata de un pequeño refugio en un recóndito paraíso natural. Los materiales utilizados, en su mayoría, provienen de la isla. Mobiliario y decoraciones están hechos por artesanos locales. La artista londinense Silke Otto-Knapp fue la primera ocupante de este estudio.
Además de los refugios, concebidos para ser ocupados por artistas de todo el mundo, la fundación encarga a Saunders un hotel de lujo, Fogo Island Inn, totalmente fuera de rango de precios (700-2.000€/noche) y con una experiencia distinta. Icebergs en invierno y ballenas en verano. Algo que no está pensado para mochileros.
El hotel cumple el objetivo, evidente, de atraer turismo y generar riqueza, además de servir de escaparate para el trabajo de distintos artistas.
Creo firmemente en el poder del arte para promover todo tipo de impacto social.
El resultado es una economía en armonía con el entorno. Una economía sostenible, capaz de contribuir a paliar el abandono de las zonas rurales en busca de oportunidades, que solo una gran ciudad puede ofrecer. Un progreso económico paradójicamente conseguido a través del arte y del lujo.
Celia Méndez para Bfresh