En una época en la que los viajeros, incluidos los mochileros, son cada vez más exigentes, comenzaron a surgir nuevas formas de alojamiento: los hostels o albergues de diseño.
La idea era sencilla: disfrutar de una experiencia agradable, cuidada y bien localizada sin gastar más de lo necesario. El bajo precio dejaba de ser incompatible con el diseño, la tecnología o unos espacios comunes capaces de enriquecer la estancia.
Generator Hostel Londres · diseño de The Design Agency.
Generator fue uno de los ejemplos de esta nueva generación de alojamientos. Además de habitaciones y dormitorios compartidos, incorporaba espacios de encuentro y una programación que podía incluir excursiones, exposiciones, actividades o clases de yoga. El alojamiento dejaba así de limitarse a proporcionar una cama para convertirse también en parte de la experiencia del viaje.
Superbude II Hostel · Hamburgo · diseño de Dreimeta.
El concepto se alejaba de la imagen tradicional de las pensiones y los albergues urbanos. Se trataba de proporcionar un alojamiento sencillo y asequible, pero prestando mucha más atención a la calidad del espacio y al diseño, además de incorporar servicios y equipamiento tecnológico propios de establecimientos de categorías superiores.
Los espacios comunes adquirían además un papel fundamental. Cocinas, cafeterías, salones y zonas de estancia dejaban de ser espacios secundarios para convertirse en lugares de relación entre viajeros.
U Hostels · C/ Sagasta 22, Madrid.
Más que una cuestión puramente estética, estos establecimientos anticipaban una forma diferente de entender el alojamiento urbano: invertir menos en formalismos y más en ubicación, diseño, servicios compartidos y experiencia del usuario.
Celia Méndez para Bfresh
Tras Radiant Orchid, elegido color del año 2014, Pantone seleccionó Marsala 18-1438 como color del año 2015. Un tono profundo y terroso, situado entre el rojo vino, el óxido y los matices de frutos rojos.
1. Ronde Pendant · Oliver Schick para Gubi. 2. Silla Eames Aluminum Group · Charles y Ray Eames.
El nombre procede del vino Marsala, producido en Sicilia, y describe bien su carácter: un color cálido, intenso y sofisticado, con matices que pueden recordar al vino tinto, a ciertas tonalidades de tierra o incluso al pimentón.
Frente a colores más brillantes o saturados, Marsala funcionaba especialmente bien en interiores por su facilidad para combinar con materiales naturales, madera, cuero, metales cálidos y tonos neutros.
Su elección en 2015 hizo que apareciera rápidamente en moda, mobiliario, objetos decorativos y propuestas de interiorismo. Como ocurre con todos los colores del año, la cuestión interesante no era tanto seguir una tendencia como descubrir nuevas combinaciones y formas de incorporarlo a los espacios.
Visto hoy, Marsala queda como una buena fotografía de las tendencias cromáticas de aquel momento y de la influencia que Pantone llegó a ejercer sobre el diseño, la moda y el interiorismo.
La contaminación atmosférica sigue siendo uno de los principales riesgos ambientales para la salud. La Organización Mundial de la Salud estima que la contaminación del aire exterior está asociada a unos 4,2 millones de muertes prematuras al año. Una mejor gestión de la energía, el transporte y los entornos urbanos puede reducir emisiones y otros contaminantes y contribuir, al mismo tiempo, a mitigar los efectos del cambio climático.
Vista de Londres envuelta en una nube de contaminación. Fotografía: John Esslinger.
La Torre de Especialidades del Hospital General Dr. Manuel Gea González, en Ciudad de México, incorpora una fachada diseñada para contribuir a reducir determinados contaminantes presentes en el aire. El sistema, instalado sobre unos 2.500 m² de fachada, utiliza módulos tridimensionales proSolve370e.
Estructura modular proSolve370e.
El sistema fue desarrollado por Elegant Embellishments. Los módulos incorporan un recubrimiento de dióxido de titanio (TiO₂) que, activado por la luz, actúa como fotocatalizador y transforma determinados contaminantes atmosféricos en compuestos menos nocivos.
Su geometría tridimensional no es únicamente ornamental: aumenta la superficie expuesta a la luz y al aire y favorece el funcionamiento del recubrimiento fotocatalítico. Según las estimaciones asociadas al proyecto, la fachada puede neutralizar una cantidad de contaminantes equivalente aproximadamente a la generada por 1.000 vehículos al día en su entorno.
La aplicación de materiales fotocatalíticos a fachadas, pavimentos y otros elementos urbanos ha dado lugar a distintas experiencias destinadas a reducir determinados contaminantes del aire. La tecnología no sustituye las políticas de reducción de emisiones, pero plantea una línea interesante de investigación sobre el papel activo que pueden desempeñar los materiales de construcción.
Otro ejemplo es el Palazzo Italia, construido para la Expo de Milán 2015. Su envolvente utiliza i.active BIODYNAMIC, un material cementicio con principio fotocatalítico capaz de transformar determinados contaminantes presentes en el aire en compuestos inertes.
Más de una década después de estos primeros proyectos, la cuestión sigue siendo relevante: hasta qué punto los edificios pueden dejar de ser únicamente consumidores de recursos y empezar a incorporar materiales y sistemas capaces de interactuar de forma positiva con su entorno.