Fachadas que limpian el aire
La contaminación atmosférica sigue siendo uno de los principales riesgos ambientales para la salud. La Organización Mundial de la Salud estima que la contaminación del aire exterior está asociada a unos 4,2 millones de muertes prematuras al año. Una mejor gestión de la energía, el transporte y los entornos urbanos puede reducir emisiones y otros contaminantes y contribuir, al mismo tiempo, a mitigar los efectos del cambio climático.
Vista de Londres envuelta en una nube de contaminación. Fotografía: John Esslinger.
La Torre de Especialidades del Hospital General Dr. Manuel Gea González, en Ciudad de México, incorpora una fachada diseñada para contribuir a reducir determinados contaminantes presentes en el aire. El sistema, instalado sobre unos 2.500 m² de fachada, utiliza módulos tridimensionales proSolve370e.
Estructura modular proSolve370e.
El sistema fue desarrollado por Elegant Embellishments. Los módulos incorporan un recubrimiento de dióxido de titanio (TiO₂) que, activado por la luz, actúa como fotocatalizador y transforma determinados contaminantes atmosféricos en compuestos menos nocivos.
Su geometría tridimensional no es únicamente ornamental: aumenta la superficie expuesta a la luz y al aire y favorece el funcionamiento del recubrimiento fotocatalítico. Según las estimaciones asociadas al proyecto, la fachada puede neutralizar una cantidad de contaminantes equivalente aproximadamente a la generada por 1.000 vehículos al día en su entorno.
Materiales fotocatalíticos en arquitectura
La aplicación de materiales fotocatalíticos a fachadas, pavimentos y otros elementos urbanos ha dado lugar a distintas experiencias destinadas a reducir determinados contaminantes del aire. La tecnología no sustituye las políticas de reducción de emisiones, pero plantea una línea interesante de investigación sobre el papel activo que pueden desempeñar los materiales de construcción.
Otro ejemplo es el Palazzo Italia, construido para la Expo de Milán 2015. Su envolvente utiliza i.active BIODYNAMIC, un material cementicio con principio fotocatalítico capaz de transformar determinados contaminantes presentes en el aire en compuestos inertes.
Más de una década después de estos primeros proyectos, la cuestión sigue siendo relevante: hasta qué punto los edificios pueden dejar de ser únicamente consumidores de recursos y empezar a incorporar materiales y sistemas capaces de interactuar de forma positiva con su entorno.
Celia Méndez para Bfresh